Si quieres seguir adentrándote en la mente criminal y sacando lecciones que podrás aplicar en tu entrenamiento, este correo te interesa.

Cuando estés jodido, mejor tómatelo con humor.

Si cuando mandé mi anterior correo estabas en TikTok, comiendo Doritos o ambas cosas a la vez, te haré un pequeño resumen:

Va de un relato carcelario de Stephen King donde (Spoiler) el protagonista se fuga de prisión, tardando 27 años en llevar a cabo su plan.

No parece un guión muy original o trepidante pero créeme cuando te digo que la historia es muy buena.

Y lo más importante, se puede aprender de ello.

Retomando el hilo de lo que te decía… En el correo quise hacer énfasis en dos aspectos de la fuga (y que pueden aplicarse a cualquier entrenamiento): entender el proceso y tener paciencia.

Si te lo perdiste, aquí tienes una segunda oportunidad para leerlo (pero mejor ábrelo luego y sigue atento a este).

Hoy te hablaré de otro aspecto importante en lo relativo a cualquier proceso: la incertidumbre.

Los deportistas de resistencia tienden a ser muy controladores.

No les gusta dejar cabos sueltos.

Al fin y al cabo invierten mucho tiempo, esfuerzo y dinero en alcanzar sus metas como para que cualquier imprevisto lo eche todo por tierra:

¿Pincharé? ¿Me caeré? ¿Qué pasará de aquí 6 meses? ¿Qué temperatura hará el día de la carrera? ¿Volverá mi antigua lesión?…

Estas preguntas vienen constantemente a nuestra cabeza y de repente nos quedamos paralizados…

Como un conejo mirando las luces de un coche en mitad de la noche.

Como el protagonista del relato: cava un túnel durante 27 años y una vez hecho… no hace nada.

Del mismo modo que tu no sabes si la semana antes de la carrera te resfriaras, el no sabe exactamente qué hay al otro lado.

Intuye que podrá llegar a campo abierto, pero quizá los planos estaban mal y ahora hay otra reja.

Se queda durante varios días pensando en el agujero, en la libertad, la playa a la que quiere ir… y sin embargo es incapaz de actuar.

Lo mismo ocurre con quien va a empezar un plan de entrenamiento.

Se visualiza a sí mismo cruzando la meta, sacándole 10 minutos al vecino y contándoselo a todo el mundo en el trabajo… y aun así no da el paso.

Pues yo digo, abraza la incertidumbre.

Siempre habrán cosas fuera de tu control así que lo mejor es que confíes en el proceso y en que vas a saber cómo solucionar lo que te salga por el camino.

Si no lo solucionas al menos intenta aprender algo de ello.

Nunca escojas la inacción.

O cuando pase un tiempo echarás la vista atrás y dirás: joder, tendría que haber empezado esto o aquello… me faltaron cojones para…

Ya sabes, uno se arrepiente más de lo que no hizo que de lo que hizo.

Así que ya sabes, ponte a trabajar ya en tus objetivos.

Tampoco te hagas ilusiones, va a ser un camino jodido así que si quieres que te eche una mano con tu entrenamiento, mándame un mensaje y hablamos.

Si prefieres que contacte contigo vía WhatsApp puedes dejar aquí tu número de teléfono (recuerda incluir el prefijo de tu país):

Y antes de irte llévate esto

 

– En cualquier proyecto a largo plazo, incluyendo un proceso de entrenamiento, van a aparecer imprevistos por el camino.

 

 

– Pretender tener todo bajo control es prácticamente imposible.

 

 

– Este es uno de los principales motivos por el que muchas personas no se atreven a dar el paso.

 

 

– Sin embargo, la inacción es una de las principales causas del arrepentimiento.

 

 

– La única alternativa es aceptar esta incertidumbre e ir solucionando los problemas a medida que se presenten.